¡Mira, Look!: Xóchitl, la niña de las flores

¡Hola a todos de nuevo!

Hoy vamos a hablar de Xóchitl, la niña de las flores del autor Jorge Argueta y el ilustrador Carl Angel, asentados ambos artistas en la ciudad de San Francisco y alrededores. Si te gustaron nuestras críticas pasadas, acompáñanos y déjate llevar por otra bonita historia en español, de esas que adquieren tanto más sentido cuando se cuentan en nuestra propia lengua.

3Xóchitl, la niña de las flores es una historia de superación ofrecida simultáneamente en español e inglés, que enfatiza la importancia de la comunidad, y es contada a través de la mirada inocente de una niña salvadoreña en San Francisco, muy muy lejos del país y la cultura que la vieron nacer. La historia se desarrolla circularmente desde un momento inicial donde el papá y la mamá de Xóchitl [Xochi] trabajan arduamente para salir adelante, pintando casas o trabajando de lo que encuentra y limpiando casas respectivamente. La mamá de Xóchitl también se dedica a vender flores frescas por el barrio, ayudada en ocasiones por su hija.

Ambas disfrutan mucho vendiendo flores juntas, por lo que saltan de alegría cuando el papá les propone mudarse a otra casa con patio trasero y convertir este en un vivero para sus queridas flores. Cuando la comunidad se vuelca en ayudarlos y en crear un espacio limpio y bonito, listo para que vengan a vivir las flores y las plantas, don Roberto, el dueño del lugar, aparece amenazando con denunciarles a las autoridades por entretener a toda clase de gente en una zona residencial.4

Y es aquí donde entra en juego el sostén de la comunidad, la fuerza resultante de algo más que la suma de todos los elementos, que se pondrá de acuerdo para convencer al dueño de las ventajas de tener un vivero en vez de un basurero. La historia, pasado este mal trago, cierra su ciclo con el acercamiento de la familia de Xóchitl y don Roberto.

Una vez más la inocencia es el hilo conductor de esta historia de final feliz sí, pero con una pátina de valores como el esfuerzo y la superación personal que trasciende, dejándose llevar por detalles preciosistas incrustados en vivencias que reflejan ese impulso tan humano de seguir hacia delante en cualquier circunstancia. El Salvador se menciona como una nebulosa de recuerdos que no hacen sino transportarnos a San Francisco, a miles de kilómetros; una ciudad con fuerte presencia de emigrantes—muchos de ellos hispanoamericanos, pero parte inevitable de un país con una lengua y una cultura diferentes.2

De una forma casi magnética, el libro nos invita a mirar a nuestros vecinos y preguntarnos qué hay más allá de lo superficial. Nos invita a cultivar nuestro respeto por los demás y a regar con abundante agua fresca las relaciones en comunidad. Porque la vida de barrio es un bonito microcosmos, un jardín en el que plantar esas flores que son personas y relaciones, y que perfectamente podrían echar sus raíces a nivel macro. Quizá universalizar nuestros barrios sea una manera de superar tanto individualismo.

El autor Jorge Argueta se inspiró en una historia real del barrio de Mission District en la ciudad de San Francisco para escribir Xóchitl, la niña de las flores, y se lo dedica cariñosamente a todas las arduas trabajadoras que venden flores en las calles para sacar adelante a sus hijos. Este poeta y profesor nacido en El Salvador lleva en San Francisco desde los años 1980, tiempo durante el cual ha tenido oportunidad de escribir otros libros como Una película en mi almohada, ganador en 2002 del Premio Américas a la Literatura Latinoamericana y el IPPY por Ficción Multicultural para el público juvenil.

Por su parte, el ilustrador Carl Angel, tiene en su haber obras como Lakas and the Manilatown Fish o Mga Kuwentong Bayan: Folk Stories from the Philippines. En su caso su contribución también está dedicada a la gente de Mission District.

Recursos relacionados y enfocados en la aplicación educativa para la promoción de los valores de respeto, esfuerzo y unión de la comunidad:

¡Espero que os haya gustado la recomendación literaria de hoy!

Nos vemos en unos días para seguir echando nuestra imaginación a volar y de paso reflexionar sobre el papel que queremos desempeñar en nuestras sociedades.

Santi